Andrés García Gasca y su empresa triunfando con el reciclaje

Andrés García Gasca es un hombre de 29 años y fundador de Trisol, una empresa dedicada a la fabricación de materias primas a partir de reciclaje y trituración de llantas usadas, uno de los mayores problemas de contaminación en México.

Este exalumno del Tecnológico de Monterrey obtuvo el quinto lugar de 500 empresas que participaron en los Permios Latinoamérica Verde en gestión de residuos sólidos.

Luego de cursar cinco semestres de la licenciatura de Administración de Empresas sin percances académicos, Trisol nace de una materia de emprendimiento, un proyecto escolar que tenía como objetivo solo obtener una calificación aprobatoria. Al investigar sobre el tema lo llevo a apasionarse y no terminar hasta ver la compañía consolidada.

La idea de crear una empresa de reciclaje de llantas no me parecía algo tan del otro mundo hasta que empecé a investigar y no encontré nada”

Según la Secretaria del Medio Ambiente del  Estado de México al año en el país se desechan poco más de 25 millones de llantas y el desecho actual está conformado por 40 millones más. Dando un promedio de 50 llantas desechadas por minuto.

En México solo se recicla el 5% del total de los neumáticos usados y la mayoría de ese porcentaje es usada para encender hornos de cemento ya que sirven como combustible alterno.

El 95% de las llantas no recicladas terminan en rellenos sanitarios, ríos, lagos, vertederos, pueblos lejanos y hasta en el mercado negro. El hule de las llantas junto con el Sol y calor genera un ambiente perfecto para incendios forestales y desarrollo de plagas.

Entonces ¿Quién quisiera una llanta ponchada? Aquí es donde Trisol entra en acción.

Al principio mi familia no confiaba del todo en que el proyecto sería exitoso, pero al ver mi insistencia en sacarlo adelante decidieron apoyarme económicamente”

Para 2013 la empresa empezó como un negocio pequeño e informal con tres empleados y dos máquinas viejas que antes eran usadas para separar y triturar granos de elote.

Trisol no funciona como una empresa que vende seguros, su éxito no se basa en el reciclaje de llantas, ni siquiera en la venta de productos terminados, sino en la oferta de ser quien acabe con una problemática para las empresas: la gestión de uno de sus desechos.

En su primer año, Trisol no facturo ni siquiera 100 mil pesos, pero empezó a generar contactos. Sus conocidos comenzaron a llamarle para donar llantas ponchadas y donde encontrarlas.

Reciclamos las llantas para transformarlas en materias primas. Somos esas ‘preocupación menos’ para las empresas. Es un ganar – ganar”

El reciclaje de las llantas en Trisol es 100% mecánico, o sea sus emisiones de gases contaminantes son nulas, reduciendo su huella de carbono solo al consumo eléctrico en oficinas y transporte de camiones

Los neumáticos llegan con cita a su planta en Tultitlan, se separan, trituran y pulverizan para quedar en un granulado que va desde 2 pulgadas a 1, 3.5 y 8 mm que sirven para hacer impermeabilizante, bloques de construcción, pistas para correr, canchas de pasto sintetico, carreteras, entre otros.

Nuestra cultura siempre ha estado enfocada a generar más y no reutilizar lo que ya se tiene. Eso contamina. Y seguimos sacando recursos naturales para generar productos que siguen contaminando. Estamos muy atrasados en eso”

Para finales de 2018, con más de 9 máquinas especiales para la separación y trituración de llantas y una producción de 166 toneladas mensuales, los ingresos de Trisol estiman alcanzar los 7 millones de pesos anuales solo considerando la fabricación de materia prima y granulados.

Información: Forbes
Fotografías: Forbes  

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